"Las obras realizadas sin sinceridad son como el viajero que lleva arena en su cantimplora. Llevarla le supone un peso y no le aporta ningun beneficio".
Ibn Al-Qayyim

martes, 7 de diciembre de 2010

"Que se adapten a nuestras costumbres, que se integren"

El principal argumento en contra de los musulmanes, habitualmente, es "que no se integran en nuestra sociedad". Naturalmente, me refiero a las personas que intentan disfrazar su actitud racista y xenófoba con un barniz de "lo políticamente correcto".
Por supuesto, este argumento que se está convirtiendo en un cliché habitual, no resiste el más mínimo análisis, ni siquiera un raspadillo superficial. Porque, veamos, ¿en qué consiste la integración?
1. ¿La integración es hablar la lengua predominante en la zona en que se asienta el inmigrante? O sea, que si eres un moro, tienes que aprender perfectamente a hablar el catalán y el español, si vives en Cataluña. De lo contrario, te dirán que "no estás integrado". Pero claro, si se refieren a los inmigrantes andaluces que llegaron a Cataluña en los años cincuenta y sesenta, que jamás han podido aprender más que tres o cuatro palabras en catalán, y que no han dejado de hablar con su gracejo andaluz, ellos sí están bien integrados. La prueba está en que han tenido hijos que sí han estudiado en catalán... ¡Espera un momento! Muchos de esos moritos sí han aprendido catalán y español, y sus hijos también... ¿entonces sí estarían integrados? ¡¡De ninguna manera!! Porque:
2. No se relacionan con vecinos y personas de su entorno. Claro, los moros se reúnen entre ellos, no abandonan sus "atrasadas costumbres", y ni siquiera envían a sus hijos a los colegios. ¡¡Espera otro poco!! Sí que se relacionan con vecinos y vecinas, para bien o para mal, y sus hijos e hijas van al cole... a no ser que no dejen entrar a las niñas por llevar el hiyab. Lo que nos llevaría al tercer paso de la inmigración: la vestimenta.
3. Porque claro, se visten como en su país, cuando lo lógico es que si vienen a España (o a Bélgica, o Alemania, o Suiza, o.... en todos los países dicen lo mismo) se vistan como nosotros. Vale, pase que cuando nosotros vamos de turistas a otros países nos vistamos "de turistas", o sea, como nos dé la gana, así que no sé a santo de qué tendríamos que exigir a los demás. Pero podría pasar por eso. Lo que ya no entiendo es cómo vestimos "nosotros"... ¡¡mmm, déjame pensar!! Podemos vestir de neogóticos, rockeros, hippies desastrados, ejecutivos agresivos, pijos... ¡¡Espera un momento más!! "Nosotros" vestimos como nos da la gana, porque para eso tenemos reconocida nuestra libertad de pensamiento, elección, religión, etc. en la Constitución Española de 1978... ¡Faltaría más! Entonces.... ¿no se pueden vestir como quieran los que vienen de fuera? Pues parece ser que no tienen ese derecho... Si tienes mucho frío y te pones un gorro en la cabeza y una bufanda de lana que te tape hasta la nariz, como nos llevaban nuestras madres al cole, o te pones un enorme sombrero que te tape bien la cabeza y te proteja la cara del sol en verano, ¿por qué no te podrías poner un pañuelo en la cabeza? Síiii, bueeeeno, un pañuelo en la cabeza sí, pero ¡¡un hiyab no!! Porque eso se lleva por imposición del marido, y como es sometimiento a un hombre, ¡¡no se puede tolerar!!
4. Porque claro, dentro de sus costumbres, está el sometimiento de la mujer al hombre, y eso es algo que nuestra sociedad democrática no puede tolerar (aquí se les hincha el pecho de orgullo a los que son más antidemócratas que nadie, pero que han encontrado el argumento definitivo para echar a los inmigrantes musulmanes). Y claro, con el Corán en la mano te "demuestran" que el Islam es una religión que somete a la mujer. Y por eso, no se puede admitir aquí a los moros... ¡para machistas que matan a sus mujeres ya tenemos aquí a una buena cantidad de españolitos que cada semana aparecen en las noticias por asesinar a su pareja! ¡Upsss! Vaya, no me había dado cuenta que en nuestra sociedad todavía sigue siendo la mujer inferior al hombre, sigue cobrando menos que el hombre desempeñando las mismas funciones, sigue teniendo menor acceso a la educación superior "porque se tiene que quedar en casa cuidando a los hijos y al marido", sigue siendo una fachada nada más, no somos personas a las que se nos juzga por lo que valemos, sino por lo que parecemos, por nuestro aspecto externo. Seguimos escuchando los mismos chistes sobre las rubias tontas (¿y es que no hay rubios tontos?). Seguimos teniendo que soportar que escritores famosos que cobran por salir en televisiones autonómicas hablen de niñas de 13 años como "zorritas" a las que se tiraron, y todo se justifica por la libertad creativa, pero no creo que esa fantasía de estar con jovencitas casi sin pelo les haga mucha gracia a las pobres niñas que venden como esclavas sexuales en burdeles asiáticos para placer de europeos, australianos, norteamericanos.... Sin embargo, aquí la mayoría de hombres (españoles, eh, nada de moros) disculpan con una sonrisa y una gracieta lo que a mí me parece una tremenda perversidad. Y el hecho de que se disculpe, el hecho de que siga habiendo personas, hombres y (lo que es más grave) mujeres que dicen que si el hombre mató a su mujer es porque ella era una fulana y se lo merecía, me parece igualmente perverso, y trágico, y algo que debería cambiar.
Pero me estoy desviando del tema... y creo que me he desviado tanto, pero tanto, tanto, que ahora resulta que yo soy la que no se integra en este país... voy a tener que hacerme inmigrante, porque como española, ya no pienso igual que la mayoría... dentro de nada me dirán "si tanto los defiendes, vete con ellos".
Vale, ya me voy. Que pare este mundo injusto, que me bajo.

2 comentarios:

  1. Salam alaykum
    Muy buena esta entrada, te felicito.
    Yo tambien tendré que hacerme inmigrante jeje.
    Mariam

    ResponderEliminar
  2. uuyyy... la de veces que me han mandado a "mi país" en las calles de Barcelona ;)

    ResponderEliminar