"Las obras realizadas sin sinceridad son como el viajero que lleva arena en su cantimplora. Llevarla le supone un peso y no le aporta ningun beneficio".
Ibn Al-Qayyim

viernes, 4 de febrero de 2011

Hipocresia oficial frente a libertad y democracia


Estos dias se reunió, tarde y mal, la comisión europea de exteriores para valorar las movilizaciones democráticas surgidas de la expresión popular en Túnez y Egipto, en rechazo de sus gobiernos y gobernantes largamente apoyados y mantenidos en el poder por las potencias occidentales.
Lo de la boca chica, en los dirigentes del mundo civilizado al valorar la situación, es una alegoría casi gráfica, la hipocresía se desborda al solicitar a dichos gobernantes que no utilicen la violencia para sofocar las rebeliones, reclamándoles que se respeten los derechos de los ciudadanos a manifestarse y expresarse, pero sin declararse claramente a favor de la salida de los tiranos que, como en el caso de Egipto y en una gran cantidad de países árabes, han convertido sus gobiernos en una nueva modalidad política, las repúblicas hereditarias, original modelo de perpetuación en el poder que tiene como único objetivo consolidar oligarquías familiares que explotan para su beneficio las potencialidades de cada país en detrimento de sus ciudadanos.
Las intachables democracias occidentales han mirado hacia otro lado en cuanto alcumplimiento de los derechos humanos y la justicia social en estos países se refiere, durante muchos años, considerando esto un mal menor frente al supuesto, siempre supuesto peligro del islamismo que, como estamos viendo en los dos casos en conflicto en este momento, no han sido ni los impulsores ni los principales protagonistas de los movimientos de liberación.
Hace un par de dias el presidente Zapatero, en los desayunos de TVE, continuaba con ese despreciable hilo argumental del peligro islamista, llegando a argumentar que en alguna movilización de Túnez un colectivo de mujeres se manifestó por la igualdad de género y un grupo minoritario islámico conservador se manifestó contra la expresión de estas mujeres, quienes ,por cierto, eran también musulmanas.
Dejemos ya el paternalismo demagógico y la utilización de las mujeres y de nuestra discriminación en el Islam, cuando el motivo principal de esos temores es la preocupación que tiene en estos momentos el gobierno de Israel ante la posibilidad de perder aliados en su política de hostilidad hacia el pueblo palestino.
No puede haber tiranos buenos y tiranos malos, o ¿acaso es mejor Ben Ali o Mubarak, que el desaparecido Sadam Husein, que por cierto también fue un aliado inestimable de los EEUU y Europa cuando el enemigo de turno era Irán?.
Otro pilar de esa hipocresía es la supuesta no intervención en los asuntos internos de los países, norma que como ya se está viendo no se cumple cuando hay intereses petrolíferos de por medio, pero que es vendida al mundo bajo el pretexto de liberar a “algunos” pueblos de sus gobiernos dictatoriales.
Los movimientos ultraconservadores islámicos no se combaten desde el autoritarismo y las dictaduras, es más, se convierten en su principal caldo de cultivo. ¿Será por eso que estos modelos autoritarios se apoyan entre sí?
Los gobiernos que funcionan bajo los principios de los derechos humanos, son la mejor vacuna contra cualquier extremismo. La justicia social, el acceso a la educación, la incorporación de las mujeres a los distintos ámbitos de la sociedad yel apoyo a los jóvenes como apuesta de futuro de cualquier país, son la única garantía de las sociedades.
Este esquema de paternalismo autoritario parece diseñado como patrón a seguirpor los gobiernos europeos hacia los musulmanes, que somos minoría religiosa y en muchos casos cultural en cada país. Así se sugiere que los musulmanes necesitamos tutela para avanzar en nuestro modelo organizativo/coordinativo, que en ningún caso es religioso, pues el Islam no tiene una organización clerical ni los musulmanes precisamos de representantes religiosos para el desarrollo denuestra práctica espiritual. Necesitamos organización y coordinación para la consecución de nuestros derechos como minoría religiosa y para conseguir la mejora de las condiciones de vida de la comunidad, la superación de prejuicios y la normalización del ejercicio de la libertad religiosa en Europa, unos derechos básicos que, en estos momentos de creciente islamofobia, están lejos de poder ser ejercidos con normalidad.
En España, ese empeño se acompaña de presiones en todos los sentidos para consolidar al Islam como una Iglesia, otorgando a los imames un papel de representación que no les corresponde, tratando de confundir intencionalmente las estructuras asociativas islámicas con unas no deseables representaciones religiosas, argumentando el peligro del islamismo radical y silenciando sistemáticamente a aquellas personas y organizaciones que promueven el Islam como camino espiritual, esencialmente solidario con la justicia social, precursor de un mundo más justo y equitativo para todos, y por supuesto igualitario y respetuoso entre los géneros.
Los tiempos que vivimos precisan menos hipocresía y más práctica democrática, como exigencia moral para nuestros representantes políticos, y reclamamos un posicionamiento decidido hacia los ciudadanos y no hacia el poder.

Como opinión personal me parece increíble la hipocresía de los paises europeos que por un lado dicen no querer la emigración de musulmanes y por otro lado siguen protegiendo a estos regímenes totalitarios que roban los recursos y las riquezas de sus países impidiendo su desarrollo. Pues no se puede tener todo, la riqueza, el poder y el control de los demás, en algún momento las cosas tendrán que cambiar, porque decididamente hay algo que alguien está haciendo pero que muy mal.

artículo copiado de webislam

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con el contenido del Articulo y sobre todo con la conclusion final que resume perfectamente la oposicion que cualquier persona deberia tener hacia los Regimenes Dictatoriales incluida la Dictadura Economica del Neoliberalismo Capitalista, y la condenan a la hipocresia y cinismo Occidentales. Habria que ver si el Efecto Domino se hiciera sentir en España, Europa, si tambien nos dejarian expresarnos sin ejercer la Violencia...la verdad soy esceptica al respecto.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Gracias por este artículo.
    Es un poco decepcionante que algunos no vean con ésta claridad la situación y no juzguen libremente sin estar influenciados por etnias, ideología o partidismo.
    Todo el mundo árabe está dirigido por dictaduras, sean monarquías totalitarias o repúblicas hereditarias. Por lo visto, lejos de impulsar la democracia como presume de hacer en sus propios paises, occidente se empeña en mantener en estos países a unos governantes que favorecen la represión y la monocracia.
    Ahora, cuando se suceden esta serie de conflictos contra los jefes de govierno como Moubarak en Egipto, consideran que son asuntos internos, y sin embargo,cuando a ellos les interesa, son capaces de invadir países por un supuesto almacenamiento de armas de destruccion masiva que después ellos mismos reconocen que no existía.

    La justicia y la libertad de expresion deberían ser derechos de todo ser humano en el universo. Nada más lejos de la realidad.

    ResponderEliminar