Bandera francesa en la Torre Hasán en Rabat en solidaridad por el incendio de la catedral de Notre Dame.
Este es el verdadero Islam, el de la solidaridad ante cualquier desgracia.
En la imagen Susana Skeif Fontane, directora de exportación a Latinoamerica.
Navidad en Libano, al fondo una mezquita.
En Líbano existe una historia de siglos de convivencia entre cristianos y musulmanes. «La “fórmula” libanesa es la participación igualitaria de cristianos y musulmanes en el Parlamento, gobierno y otras instituciones», explica Béchara Raï, arzobispo de Jbeil, la antigua Byblos; «de este modo, la presidencia de la República se le otorga a los cristianos maronitas, la del Parlamento a los musulmanes chiíes y la del gobierno a los musulmanes suníes.
CRISTIANOS , MUSULMANES Y DRUSOS CELEBRAN LA NAVIDAD EN LIBANO
Kathy Seleme Beirut, 24 dic (EFE).- Los cristianos no son los únicos que celebran la Navidad en el Líbano, un mosaico de 18 credos, donde musulmanes y drusos también viven estas fechas de una manera especial olvidándose de las diferencias que les separan.
Árboles de Navidad, pesebres gigantes, adornos especiales y luces resplandecen en casi todas las calles de Beirut, incluso en las zonas de mayoría musulmana.
Ahmad, un jubilado musulmán, explicó a Efe que en estas fechas va a casas de sus amigos cristianos para felicitarlos y compartir una taza de café con dulces caseros.
"Para mí, esta fiesta religiosa tiene el mismo valor que si fuera de mi propio credo porque todas las religiones celestes llaman al amor y al perdón", dijo Ahmad, quien culpó a los políticos de haber contribuido a la división entre los libaneses.
Y es que, según él, antes de la guerra civil (1975-1990) no había diferencias entre sus compatriotas.
Aun así, "en el Líbano siempre nos felicitamos mutuamente y nada podrá borrar esta tradición", señaló el jubilado, al tiempo que recordó que para el islam Jesús es un profeta al igual que Mahoma, y su madre, la Virgen María, es venerada tanto por cristianos como por musulmanes.
En estos días es común ver en casas musulmanas árboles de Navidad, así como en las entradas de muchos edificios, mientras que las iglesias acogen conciertos de villancicos en los que participan niños y adultos de todas las creencias religiosas.
En el centro de Beirut, frente a la mezquita de Mohamed Al Amin, comúnmente conocida como la mezquita de Hariri, un árbol gigante de Navidad fue inaugurado esta semana a bombo y platillo por el primer ministro libanés, Saad Hariri, con un desfile de bailarines, grupos musicales y personajes típicos de estas fechas.
Abira, una joven musulmana, aseguró que en su casa ponen el árbol, pero no el pesebre, ya que es un signo cristiano.
"Pero esto no impide que respetemos las tradiciones e incluso hacemos regalos con motivo del Año Nuevo", indicó.
Es tradicional servir en las mesas libanesas, además del pavo y del pastel de Navidad, el "muglie", que es arroz molido preparado con leche, agua de rosas y adornado con almendras, pistachos, pasas y coco molido, y que se ofrece también cuando nace un bebé en cualquier época del año.
Al igual que en otras partes del mundo, la mayoría de las familias se reúnen en las casas para celebrar la Navidad, lo que no impide que restaurantes y otros lugares de ocio preparen menús especiales.
Para la drusa Samar, responsable en una institución internacional, celebrar la Navidad es una tradición familiar que intenta transmitir a su hija Hala, a la que no quiere privar de la "magia con la que está impregnada toda la ciudad" para esta ocasión.
"Nunca se dijo en mi casa que era una fiesta cristiana y mis padres me cuentan que antes a nadie le importaba la religión a la que pertenecía el otro", explicó Samar.
Es tradición en el Líbano, único país árabe con un presidente cristiano y con grandes tradiciones de este credo, que durante las fiestas navideñas se feliciten los miembros de las diferentes comunidades, olvidando por un momento las preocupaciones y divergencias políticas y religiosas.
En su mensaje navideño, el patriarca maronita (católicos de Oriente), monseñor Nasralá Sfeir, instó a la unión y cooperación entre los libaneses, que deben sacrificarse para salvar su patria, y les pidió que no perdieran la esperanza.
Por su parte, el vicepresidente del Consejo Superior chií, jeque Abdel Amir Qabalan, afirmó que todos los libaneses deben seguir los pasos de Jesucristo.
"Los amantes de Cristo, musulmanes y cristianos en el Líbano, deben seguir sus pasos", afirmó Qabalan, quien invitó a todos los creyentes a ser piadosos y justos. EFE
Los hechos, como los presentan diversos periódicos internacionales, son los siguientes: una mujer cristiana pakistaní, que trabajaba en el campo con otras mujeres, cristianas y musulmanas. Parece que la mandaron traer agua y entonces algunas de las musulmanas se negaron a beber, decían que por ser cristiana era impura y esa impureza había contaminado el agua, lo que provocó una disputa entre ellas. Entonces es cuando se supone que ella habría dicho alguna barbaridad en contra del profeta Muhammad. La versión que parece más verídica es algún tipo de venganza contra ella por otros motivos, ya que había una disputa previa por unas tierras con una de las mujeres con las que se peleó, y se le acuso de blasfemia porque es difícil de probar y tiene una pena grave: aunque en la ley pakistaní se contempla la pena de muerte, habitualmente el que ha sido condenado apela y en la apelación se le suele dejar en libertad, esto según el periódico The Telegraph de UK, dice que nadie ha sido ejecutado por blasfemia. En este caso, está aún pendiente de apelación. http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/religion/8120142/Christian-woman-sentenced-to-death-in-Pakistan-for-blasphemy.html
Los musulmanes eran sanguinarios y traicioneros. Lanzaron un ataque sorpresa contra el ejército francés y masacraron a todos y cada uno de los soldados, 20.000 en total. Hace más de mil años, en los pasos de montaña de España, la horda musulmana acabó con los mejores soldados al mando de Carlomagno, incluido su valiente sobrino Roland. Después, según el famoso poema que inmortalizó la tragedia, Carlomagno se cobró su venganza derrotando de forma aplastante a todo el ejército musulmán.
La Asociación de Clérigos Musulmanes es tan sólo una del incontable listado de organizaciones iraquíes que han manifestado su repulsa por el atentado dominical. Voces musulmanas procedentes tanto de la comunidad shií como suní. El propio gran ayatola Ali Al Sistani, el clérigo shií más significado de esa fe, declaró a través de uno de sus asistentes que condenaba lo que llamó “acción criminar contra nuestros hermanos cristianos”.
La reacción de todas estas organizaciones musulmanes responden a la certitud que asumen del efecto devastador que este atentado tendrá en la confianza de las minoría cristianas de toda la región, afectadas desde hace décadas por un éxodo que el reciente sínodo de iglesias cristianas de Oriente Próximo que se celebró en octubre en el Vaticano definió como “hemorragia” imparable.